• 260
  • 0

Cuando una pareja tiene dentro de sus planes tener un hijo y de pronto, se encuentra con que no puede lograr un embarazo de manera espontánea y natural, se ve enfrentada a una nueva realidad que va a despertar distintas emociones. En la vida, nos han enseñado desde muy pequeños que uno nace, crece, se reproduce y muere, por lo tanto, no contemplamos en la mayoría de los casos, la imposibilidad de poder ser padres o de requerir de la ayuda de la medicina y de tener que afrontar un nuevo camino, con todo lo que ello significa.

Asimismo, debemos de tomar en cuenta que cuando una pareja llega a un Centro de Fertilidad, casi siempre lo hace luego de varios meses de haber intentado un embarazo natural sin éxito, por lo tanto, ya existe desde la primera consulta un grado de preocupación, angustia y ansiedad por no haber logrado lo que en un primer momento quizás pensaron que sería fácil. Es por eso, que es muy importante la intervención de un psicólogo o psicóloga que pueda complementar el trabajo médico para poder acompañar a los pacientes en todas las emociones que se van presentando al enfrentarse a los tratamientos de fertilidad.

Este acompañamiento psicológico busca validar y contener las emociones que la pareja va transitando, así como también ayudar de manera individual, ya que el reconocimiento de las emociones de cada uno es vital para la buena relación y comunicación que también suele verse afectada cuando presentan uno o ambos, problemas reproductivos.

Por lo general suele aparecer frustración, rabia, ansiedad y estrés que desgastan emocionalmente a los pacientes y que puede jugar en contra de la efectividad en un tratamiento. Algunas parejas pueden sentir frustración al no lograr el embarazo a pesar de poner todo su esfuerzo, otros pueden sentir rabia al compararse con parejas de su entorno que se embarazan muy fácilmente, ansiedad al no saber qué camino les espera, además del estrés frente a la presión familiar o social cuando sienten que el “reloj biológico” avanza cada vez más rápido. Adicionalmente, se pueden presentar crisis personales o de pareja durante este tiempo.

Dentro del “acompañamiento de las emociones” que el psicólogo o la psicóloga realiza, es también fundamental la anticipación e información que se le pueda brindar a los pacientes de todo lo que este nuevo camino de los tratamientos de reproducción asistida conlleva. Las TRA constan de muchos pasos, no es una carrera de 100 metros planos donde la velocidad garantiza el éxito, sino que es más comparable a una carrera de postas donde el tratamiento en sí tiene varias fases y etapas y se puede ir avanzando o no, en cada una de ellas, logrando objetivos, analizando otras posibilidades, avanzando, retrocediendo para tomar fuerzas y volver al camino, etc. Por lo tanto, cada una de esas etapas hace que surjan todo tipo de emociones y que muchas veces suelen repetirse ante cada nuevo intento o cada vez que se va a enfrentar una nueva etapa dentro del proceso.

Este acompañamiento debe ofrecer un espacio de contención donde se les permita a los pacientes, no solo expresar y reconocer sus emociones sino también el dolor que traen consigo las diferentes pérdidas que pueden acompañar estos tratamientos y donde es necesario que el dolor frente a las pérdidas, así como los duelos que estas traen sean validados y reconocidos. Es indispensable y necesario entonces, un trabajo multidisciplinario que abarque tanto la medicina como la psicología para lograr así una visión e intervención más humana frente a los tratamientos de reproducción asistida a la cual se someten cada vez más personas en nuestra sociedad.

Add Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *