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Es bien conocido que las mujeres tienen una fertilidad limitada; nacen con un “pool de folículos”, los cuales se van perdiendo a lo largo de la vida, hasta llegar al agotamiento de la reserva ovárica y la menopausia, lo cual marca el término de la etapa fértil femenina.

En promedio, un feto femenino a las 20 semanas cuenta con alrededor de 6 a 7 millones de folículos, al nacimiento ya solo tendrá 1-2 millones de folículos, a la pubertad llegará tan solo con 400 000 a 500 000, de los cuáles solo entre 400- 500 llegarán a ovular, liberando un óvulo maduro (1).

Fig.1 Imagen original de HC Marbella International Hospital

De acuerdo a la estadística y basándonos en el comportamiento de la media de las mujeres peruanas, la edad de la menopausia (cese de la función ovárica) se dará entre los 48 +- 3 años; sin embargo, no todas las mujeres se encuentran en la media, es decir, existen los dos extremos: mujeres muy jóvenes con agotamiento de su reserva ovárica y mujeres mayores de 40 años  con una reserva ovárica adecuada, pero recordemos que “estos extremos son excepciones, más no la regla”.

Es importante tener presente que un porcentaje de mujeres pueden presentar Falla ovárica prematura (FOP), ésta consiste en el cese de la función ovárica (no necesariamente de manera completa) antes de los 40 años. El diagnóstico de falla ovárica prematura (FOP) afecta alrededor de una en cien mujeres menores de 40 años, una en 250 mujeres de 35 años, una en mil mujeres de 30 años y una en diez mil mujeres de 20 años de edad (2) . Las causas son muy diversas, entre ellas: causas genéticas, ambientales, inmunológicas, tóxicos, tratamientos oncológicos, cirugías ováricas, etc .

1/100< 40 años
1/25035 años
1/100030 años
1/10 00020 años

Fig.2 incidencia de FOP.

Dado los cambios del rol de la mujer en la vida moderna, la maternidad se ha ido postergando en algunos sectores de la población. De tal manera que la edad de la búsqueda del primer hijo se va retrasando. Según datos del INEI “el inicio de la procreación es más tarde en el área urbana que en la rural y la edad media al nacimiento del primer hijo aumenta con el nivel educativo de la mujer, por ejemplo 19.9 entre las mujeres sin educación a 21.4 años entre las que tienen secundaria” y más tarde aún en las mujeres con estudios universitarios y de post grado. Este comportamiento demográfico es una realidad global con tendencia al incremento.

En países desarrollados, la edad promedio al nacimiento del primer hijo ha ido incrementándose en las últimas décadas, por ejemplo, en Estados Unidos la edad a la que se da a luz al primer hijo subió de 24,9 a 26,3 años, del 2000 al 2014, en España a los 31.2 años y en Italia la media es a los 31.4 años.

Desde el punto de vista médico, los mejores años reproductivos de la mujer se encuentran por debajo de los 30 años, en adelante y sobre todo después de los 35 años, el deterioro de la cantidad y calidad de los óvulos se hace más pronunciada.  Tal es así que la tasa de fecundabilidad (probabilidad de quedar embarazada en un ciclo) a los 30 años es de 20 % y a los 40 años es de 5%(3), es decir, de 100 mujeres de 40 años que intenten quedar embarazadas en un ciclo, solo 5 lo lograrán y 95 tendrán que seguir intentando.

Queda claro que la fertilidad femenina disminuye conforme aumenta la edad, incluso hasta 10 años antes de la llegada de la menopausia, y no hay nada que pueda detener el “reloj biológico”. Es por ello que, ante la decisión de retardar la maternidad, es importante que nosotros como médicos debemos orientar de manera adecuada a las pacientes, incluyendo la evaluación de su reserva ovárica en el chequeo ginecológico anual.

Actualmente los 2 mejores parámetros para evaluar la reserva ovárica son: la Hormona antimülleriana (AMH) y el recuento de folículos antrales, la primera se realiza a través de una muestra en sangre y la segunda a través de ecografía transvaginal en fase folicular temprana.

De esta manera, las mujeres podrán tomar decisiones informadas acerca de su futuro reproductivo, ya sea acelerar la maternidad, preservar su fertilidad u optar por la no maternidad biológica, según sus prioridades y preferencias.

En caso de que la paciente desee optar por preservar su fertilidad, es menester referirla con el médico especialista en medicina reproductiva para consejería, orientación e inicio de su procedimiento.

BIBLIOGRAFÍA

1.-Manual práctico de esterilidad y reproducción asistida. Edit. Panam.5ta ed.J.Remohí. 2017

2.- Kokcu A. Premature ovarian failure from current perspective. Gynecol Endocrinol. 2010;26(8):555- 6

3.-American Society for Reproductive medicine. Guide: age and fertility. 2013

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